Calor y azúcar

Calor y azúcar

Cuando suben las temperaturas, el organismo modifica algunas de sus prioridades. El objetivo principal pasa a ser mantener una temperatura corporal estable, algo que exige un delicado equilibrio entre el sistema circulatorio, la digestión y el metabolismo.

Con frecuencia respondemos a esa necesidad recurriendo a productos que proporcionan una sensación inmediata de frescor por su baja temperatura pero que, desde el punto de vista nutricional, suelen concentrar cantidades importantes de azúcar añadido y grasas, precisamente lo contrario de lo que el organismo necesita en esos momentos.

Existe además un fenómeno poco conocido. Cada vez que comemos, el proceso digestivo genera calor. Es lo que los especialistas denominan termogénesis inducida por la alimentación. Cuanto más abundante y energética es una comida, mayor suele ser ese esfuerzo digestivo. En verano, cuando el cuerpo intenta disipar calor, ese trabajo adicional puede traducirse en una sensación de pesadez que muchas personas experimentan.

A ello se añade otro factor. Durante los días calurosos, parte del flujo sanguíneo se dirige hacia la piel para facilitar la pérdida de calor. Cuando ingerimos alimentos muy energéticos, el aparato digestivo también demanda un mayor aporte de sangre para realizar correctamente la digestión. Esa coincidencia explica que las comidas copiosas y los productos muy ricos en azúcar o grasa resulten especialmente pesados en esta época del año.

Por supuesto, un helado ocasional no supone ningún problema. La cuestión aparece cuando ese consumo se convierte en una rutina diaria. Entonces, el organismo recibe de forma repetida un aporte elevado de azúcar y calorías justo en el momento en que agradecería alimentos con mayor contenido de agua, vitaminas, minerales y fibra. La buena noticia es que no hay que renunciar al placer de tomar algo frío. Existen hoy en día productos con menor aporte calórico y mayor valor nutricional aptos para las altas temperaturas. 

Los ZeroBón de Bakery ZeroZero nacieron precisamente con esa idea. Elaborados con ingredientes naturales, sin azúcar ni edulcorantes añadidos, ofrecen una experiencia refrescante compatible con una alimentación equilibrada. Al introducir arándanos, dátiles o té matcha como parte básica de su receta, permiten adaptarse a las condiciones del verano.

Y lo mismo ocurre con otros productos de nuestra colección de verano, como los Honestos de zanahoria o los Bocaditos de limón concebidos para disfrutar del período estival en condiciones nutritivas óptimas, al incorporar frutas y otros ingredientes de origen vegetal cuidadosamente seleccionados. 

Recuerda: cuando hace calor, el cuerpo no te pide más azúcar sino hidratación a partir de alimentos que le ayuden a funcionar mejor. Esa es la filosofía que ha inspirado nuestra  Colección Verano ZeroZero

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