El efecto del dulce en las celebraciones

El efecto del dulce en las celebraciones

 

Por su propia naturaleza, en una fiesta o celebración se relajan las rutinas habituales. Esto suele traducirse en un mayor consumo de aquello que más nos hace disfrutar: los dulces. Además del impacto fisiológico inmediato que supone ingerir cantidades excesivas de azúcar, debemos considerar otros factores quizás menos evidentes.

Perfiles distintos en un mismo espacio

En una celebración conviven personas con necesidades muy diferentes. Niños, adultos, personas con mayor sensibilidad metabólica, con hábitos más estrictos o simplemente con formas distintas de alimentarse.

Si ofrecemos productos azucarados, dejamos en una posición incómoda a la parte de los asistentes más expuesta a los azúcares y edulcorantes. Incluso puede haber entre los asistentes personas con intolerancia o sensibilidad al gluten o la lactosa, para quienes la tentación de los dulces o pasteles que ofrezcamos conlleva un riesgo.

Por eso, ofrecer alternativas saludables y válidas para todos los perfiles de consumo, además del efecto nutricional favorable, tiene una dimensión social, al permitir que todos los asistentes puedan disfrutar en igualdad de condiciones.

La euforia que lleva al exceso

Como decíamos al principio, el ambiente típico de una fiesta y el propio carácter de la celebración favorecen una forma de consumo impulsiva. Se prueba un dulce, luego otro, y otro más de manera casi inconsciente. De esta manera, el control del consumo se diluye, lo que hace que la calidad del producto adquiera un peso fundamental. Cuando el consumo tiende al exceso, el tipo de dulce deja de ser un detalle y pasa a ser un factor determinante en cómo responde el organismo después.

El mensaje que reciben los niños

En el caso de los más pequeños, las celebraciones implican un componente educativo que no siempre se reconoce. Una mesa repleta de dulces azucarados transmite la idea implícita de que cuanto más dulce, mejor. El resultado es un aprendizaje difícil de revertir. El dulce se asocia a premio, a cantidad y a exceso. Se normaliza un patrón que después se traslada a otros contextos. Cuidar lo que se ofrece en una celebración también forma parte de la educación alimentaria. 

Las celebraciones seguirán siendo momentos especiales, y el dulce seguirá formando parte de ellas. Pero ofrecer repostería realmente saludable, sin azúcar ni edulcorantes añadidos, y, en la medida de lo posible, también sin gluten ni lactosa, genera una respuesta muy distinta en el organismo y en la forma en que vivimos la celebración.

El objetivo es construir una experiencia compartida en la que todos pueden participar con independencia de su edad, constitución o perfil de consumo. Con esta idea de fondo, hemos creado la sección Celebraciones ZeroZero, pensada para que cualquier celebración pueda disfrutarse sin renuncias y sin excepciones.

Y adaptada también al gusto personal de cada uno pues ¡las tartas de Bakery ZeroZero son personalizables!

 

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